18 de junio de 2006

Hoy he caído (ele me ha empujado) en la cuenta de que había olvidado una historia maravillosa donde fui la protagonista. Imperdonable, una historia de amor! De película, de corto. Fugaz y mágica (y diez minutos antes le pedía que no juzgara a quienes se quedan prendidos de un minuto de intensidad eterna. "Mientras no te jodan, se entiende". No sólo comprende eso, tambien sabe recibir los mensajes subterráneos que simultáneamente van. Debajo casi siempre me río de mí, con sarna).

Increíble ¿Cómo es posible haberla borrado de mi memoria?. Hasta parece una broma, mala, por cierto. Mi plegaria de olvido se depositó en el lugar equivocado. Lo mejor de todo es que ele tiene una memoria extraordinaria y esta noche le he pedido que me cuente mi propia historia. Por favor, con lujo de detalles. La he escuchado atentamente, mientras me hacía los gestos !Que fueron míos, nuestros!
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Había una vez una despedida que no fue. Y un viaje en tren.
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Ahora fui a buscar el libro que me regalaste aquel día. Gabriela en el título (yo, que todavía me asusto cuando me llaman por mi nombre). Una dedicatoria de pájaros. Busco entre las hojas la florcita de jacarandá que me diste entonces y no está. En cambio, encuentro una tarjeta, que claro, tampoco recordaba. No es de tren, es de subte. Fue lo único que pude corregirle a ele. ¿Y eso que importa?. Fechas, lugares....
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(He hallado muchas otras cosas en libros ajenos, y las he robado, violentado. Fotos, más trenes también)
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"conserve esta tarjeta en buen estado".

14 de agosto de 2005

Son expresivas de mí que me escondo. Tienen una expresividad independiente al resto de mi cuerpo que parece envuelto en capas de somnolencia. No tengo control sobre ellas que saben seguir y me alegro. Dedos largos y finos, “manos espirituales” como descubrimos en ese libro las tres, en medio de una noche de mirarnos y preguntarnos “Y las mías ¿cuáles son? ¿las ves?”

Me causan extrañeza en algunas fotos. A veces parecen garras, pero garras que podrían bailar o tocar sin ser sentidas. Nacen de las manos de mi padre y de la madre de mi padre. Bajan por esa línea y se repiten en mi hermana. Sé por ellos cómo serán mis manos a los 66, a los 93. Si es que el tiempo todavía es. Quizás hasta adopten ese gesto de reunir las migas en círculos, levantarlos y dejarlos caer. Coronitas de pan.

Sólo yo las uso para escribir así, aunque también haya heredado de ellos grandes silencios, temas inabordables, cierres al abrir.

Me maravilla de qué modo van mostrándome todo con tacto. Mis manos me permiten volver. Basta con que roce yema con yema, yema con labios, para sentir placer. “Lo más profundo es la piel”. Rozar los labios y no de la herida. Una estrategia para salir del pensamiento, para regresar aquí y ahora, donde quiera que esté. Me sorprende cómo se lastiman cuando no sé qué hacer conmigo, cuando estoy peleada a muerte con la palabra y ya sabemos quien pierde, quien gana, nadie gana.

Empiezo por ahí sin querer. Mis emisarias se lanzan, hacen que el otro se abra adelantándose al deseo. Cumpliéndonos. Una sola vez sostuvieron un pájaro debajo del agua y fue hermoso. Podría nadar toda la vida ese instante. Olvidar que en aquel café jugaron con el azúcar mientras nos disolvíamos en el miedo. Una noche.

La última vez, sintieron cuando las apretaste muy fuerte y dejaron todo mi cuerpo un minuto más clavado en pleno retiro. Así no hay retiro. El mundo en tu bolsillo y la helada que quema. "El invierno nos mantuvo cálidos". Una lengüetada submarina mientras los móviles entraban, salían...

13 de junio de 2005

Mentir, pensar. Clarice Lispector (traducción libre)

O pior de mentir é que cria falsa verdade. (Não, não é tão óbvio como parece, não é um truísmo: sei que estou dizendo uma coisa e que apenas não sei dizê-la de modo certo, aliás, o que me irrita é que tudo tem de ser do modo certo,imposição muito limitadora.) O que é mesmo que eu estava tentando pensar? Talvez isso: se a mentira fosse apenas a negação da verdade, então este seria um dos modos, por negação, de provar a verdade. Mas a pior mentira é mentira criadora. (Não há dúvida: pensar me irrita, pois antes de começar a pensar eu sabia muito bem o que eu sabia)

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Lo peor de mentir es que crea una falsa verdad. (No, no es tan obvio como parece, no es una perogrullada: sé que estoy diciendo una cosa y que no sé decirla del modo correcto, por otro lado, lo que me irrita es que todo tiene que ser del modo correcto, imposición muy limitante). ¿Qué es lo que estaba intentando pensar? Tal vez eso: si la mentira fuese apenas la negación de la verdad, entonces, este sería uno de los modos, por negación, de probar la verdad. Pero la peor mentira es la mentira creadora. (No hay duda: pensar me irrita, pues antes de empezar a pensar sabía muy bien lo que sabía)