5 de mayo de 2015
12 de marzo de 2015
***
A Duque, mi compañero desde que llegué a este país.
Perro
espía, perro dragón, ya duerme cobijado por la tierra que lo vio
crecer. Ahí lo dejamos como un ovillo, canela suave, bajo campanas rojas
que yo misma sembré para que llamaran a la vida. Alrededor suyo todo
abunda: crece el maíz, el limón dulce, la naranja malagueña, el
delicioso aguacate, las cerezas. Huele a piña, a sol, a tierra mojada.
“Perro ferveroso de tierras tropicales”: nunca pensé que nunca.
El ojo que todo lo ve no me sigue más. La visión retorna hacia donde todavía se sienta junto a mí cada día, donde tiembla con el trueno o espera en silencio a que vos le entregues el corazón del mango. Cada imagen deposita a su lado una nueva y atraviesa todas las demás. Una, como un futuro imposible, me llena de sal y agua. Yo quería llevarte a conocer el mar.
El ojo que todo lo ve no me sigue más. La visión retorna hacia donde todavía se sienta junto a mí cada día, donde tiembla con el trueno o espera en silencio a que vos le entregues el corazón del mango. Cada imagen deposita a su lado una nueva y atraviesa todas las demás. Una, como un futuro imposible, me llena de sal y agua. Yo quería llevarte a conocer el mar.
27 de noviembre de 2014
4 de octubre de 2014
.-.
Salíamos del
bosque. Yo todavía jugaba a la esperanza y buscaba el único árbol que
nos llevaría, en sentido ascendente, hacia él. No habíamos terminado de
inventar la historia por la cual nuestro encuentro con aquel animal
efectivamente sucedía, cuando -de pronto- la futura mentira se hizo
verdad.
"No me muevo de acá hasta que se vaya", mentí otra vez, como si hubiera opción. Hipnotizada, atrapada, me sumergí en la contemplación.
Sobre una rama, en tan leve existir, mágnifico, el quetzal. Ave venida de otro mundo para edificar la belleza. Esmeralda, escarlata, a cada movimiento parecía ser uno y otro, sin abandonar jamás el misterio.
Silencio
*Publicado en La Quimera
"No me muevo de acá hasta que se vaya", mentí otra vez, como si hubiera opción. Hipnotizada, atrapada, me sumergí en la contemplación.
Sobre una rama, en tan leve existir, mágnifico, el quetzal. Ave venida de otro mundo para edificar la belleza. Esmeralda, escarlata, a cada movimiento parecía ser uno y otro, sin abandonar jamás el misterio.
Silencio
*Publicado en La Quimera
25 de noviembre de 2013
14 de noviembre de 2013
Te me sé de memoria
Del sueño rescato esto: estábamos viendo una película que yo había visto incontables veces.
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