13 de junio de 2005

Mentir, pensar. Clarice Lispector (traducción libre)

O pior de mentir é que cria falsa verdade. (Não, não é tão óbvio como parece, não é um truísmo: sei que estou dizendo uma coisa e que apenas não sei dizê-la de modo certo, aliás, o que me irrita é que tudo tem de ser do modo certo,imposição muito limitadora.) O que é mesmo que eu estava tentando pensar? Talvez isso: se a mentira fosse apenas a negação da verdade, então este seria um dos modos, por negação, de provar a verdade. Mas a pior mentira é mentira criadora. (Não há dúvida: pensar me irrita, pois antes de começar a pensar eu sabia muito bem o que eu sabia)

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Lo peor de mentir es que crea una falsa verdad. (No, no es tan obvio como parece, no es una perogrullada: sé que estoy diciendo una cosa y que no sé decirla del modo correcto, por otro lado, lo que me irrita es que todo tiene que ser del modo correcto, imposición muy limitante). ¿Qué es lo que estaba intentando pensar? Tal vez eso: si la mentira fuese apenas la negación de la verdad, entonces, este sería uno de los modos, por negación, de probar la verdad. Pero la peor mentira es la mentira creadora. (No hay duda: pensar me irrita, pues antes de empezar a pensar sabía muy bien lo que sabía)

17 de abril de 2004

13 de abril de 2003

Bajo del colectivo y llueve y llovía. Abro mi paraguas. Un chico cruza la calle. Nace de mí una inclinación protectora aun con los desconocidos. Es tan natural. Cómo dejarlo en la intemperie si es apenas un detalle preguntar: ¿compartimos el paraguas? Acepta. Caminamos en silencio. Un mínimo ¿a dónde vas? y muchas gracias.

14 de septiembre de 2002

Magia

Debo confesar que cuando uso iniciales suelo olvidar de quiénes son (más se complica cuando son falsas). Esta vez sería difícil. N es una de las pocas personas que tiene una mirada diferente sobre la mayoría de las cosas. Eso es un don. Sensibilidad que, imagino, no es fácil llevar. Apartarse de las convenciones y mirar.

En esa cena con N, vino mediante, me desnudé. Hablé muchísimo, yo, que soy de escuchar. Y todo lo que dije me pesaba. Pude llegar a lo que creo que es el fondo de mi piedra (donde hay un carozo, un núcleo húmedo), a la parte que menos me gusta, que más vergüenza me da y me aterroriza. Hablé muchísimo y sin rodeos. Como golpecitos al miedo, al monstruo. A corazón abierto destruimos al drama. Fue sanador. Fue hermoso. Una bendición que agradecí como es debido. No quiero hablar de veces, de cantidades, solo celebrar cuando la magia me toca. Todavía.

Sucedí.